viernes, 28 de febrero de 2014

Cuando haya 30 de febrero.

Te miras al espejo.
¿Qué ves?
Sólo decadencia,
ojeras hasta las rodillas,
lágrimas contenidas
perdida esencia.

No hay ánimo.
No hay fuerzas,
no hay brillo en los ojos,
que empuje a continuar.

¿Qué es la felicidad?
Sentimiento abstracto
en un segundo me fue otorgado
y al siguiente despojado.

Quejaos de injusticia,
pero yo estoy condenada
a alcanzar la felicidad
el treinta de febrero.




domingo, 16 de febrero de 2014

Que llueva.

Que llueva.
Que se caiga el cielo,
que se encharque el suelo
de las lágrimas que me reservo.

Que llueva.
Que los mares desborden.
Que los barcos se ahoguen.
Entre un mar de lágrimas.

Que llueva.
Que repiquen en los cristales
Que salpiquen los goterones.
Mientras duermo.

Que llueva.
En mis sueños.
En tu espalda.
En mi pecho.
Que llueva.
Que llueva.
Que llueva hasta diluviar.

Aquí ya está lloviendo;
llueve tristeza.
No sé qué hacer.
Sólo sé que no debo caer.

Mas, ¿qué hacen los valientes en estas ocasiones?
¿Levantarse entre lágrimas?
¿O enjugárselas antes?
Ando perdida
en un mar de tristeza.
Y no deja de llover.