lunes, 17 de marzo de 2014

Sueños malditos

Me volví a desvelar
en mitad de la noche.
No suelto más que reproches
de lo que no puedo olvidar.

 He vuelto a soñar contigo,
con tus ojos azules
en un mar sin sentido
lleno de tentaciones.

Tumbada sobre la cama
sin dejar de pensar
que si volvía a dormir
de nuevo te iba a soñar.

Esos ojos están malditos
que a cualquiera llevarían a la locura
tan azules, tan profanos,
tan dados a la aventura.

Me atrevería a decir
que llevo varias noches soñando.
Te debería advertir
de soñar me estoy envenenando.

La noche se tercia fría
y hasta que no vuelva el día
el cielo se pondrá verde de envidia
porque jamás logrará
ni él ni su vasta infinitud
la belleza de tus ojos.

En los delirios nocturnos
y los sinsentidos ocasionales,
miradas nocturnas 
a través de los ventanales.

Ojos azules como el día,
que recorren, que desnudan. 
Acariciando mi rostro
y besando mi cuello.

Me perdí por los caminos,
me perdí en un mar amplio, 
tan azul como tus ojos
que ni conozco mi destino.

Me llevaba la corriente
de pasión e incertidubre.
Fui estúpida, ciertamente
sólo conozco la pesadumbre.

He vuelto a soñar contigo
te tenía entre mis brazos,
te tenía entre mis piernas
hasta perder el sentido.

He vuelto a soñar contigo
con tus manos, con tu pelo,
en mis caderas, en mi pecho. 
A tus ojos y a ti te maldigo.

Y tu espalda,
una galaxia.
Llena de constelaciones
trazadas a mano alzada.
 

 

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