martes, 27 de mayo de 2014

Crímenes del alma.

No me parece nada fácil
adentrarse en el alma de alguien
y mucho menos profundizar
en el núcleo.

¿Pero no ves que mi alma
ha sido desvalijada
por un ladrón de 
guante blanco?

Ha sido arrasada,
desmantelada,
no quedan ni los cimientos
no queda apenas nada.

Vamos a escribir un crimen
donde mi alma desgarre a la tuya;
donde tu alma corrompe
a la mía, inocente.

Aunque sólo sea en apariencia,
pues soy culpable
de muchos delitos,
especialmente en querer
despojarte
hasta de tu aliento.

Pues sí, soy culpable.

Yo sólo quería jugar
a volvernos locos
entre unas sábanas
que atestigüen
que merezco 
cadena perpetua.

Sin pensar 
en el mañana;
ni en consecuencias.
Sólo en la resaca
de tus besos
al despertar.

Sin pensar
en las heridas
que todo esto
puede acarrear;
soy emocionalmente masoquista,
no lo puedo evitar.

Si merezco esta condena
sólo quiero que me esposen
a una cama
y cumplir cadena perpetua.

No sé por qué me haces
 perder siempre la cabeza,
como si esto fuese Francia
en plena Revolución.

Pero me quedan por cometer
peores crímenes;
y serás tú la víctima
y yo irrumpiré en tu alma.

lunes, 26 de mayo de 2014

Plenitud vacía.

¿Qué te pasa esta noche?
Estás sola y desamparada
en medio de ese manto negro
sin estrella alguna en el firmamento.

Yo estoy en tierra,
pies descalzos
sobre la arena;
con la marea
besando mis pies;
pidiéndome a gritos
que me introduzca
en ese mar nocturno,
tentador y congelado.

Los vientos han cambiado
desde hace un par de inviernos;
el cielo es diferente,
tiene otro significado.

El susurro de la noche
es cada vez más suave,
con aire opiáceo,
sumiéndome en un sueño
que no sé si acabará
terminando en pesadilla
o si todavía no ha comenzado.

¿Qué te pasa esta noche?
Estás sola y desamparada
buscando tu reflejo en el océano
y eres lo único que ves.

Estás sola
frente al mundo
esta noche no hay estrellas,
se han ocultado del mundo
y sólo queda permanecer
a la espera.

Yo estoy en tierra,
contemplando la magia
que desprende
la plenitud
de esa  brillante luna llena
desde tierras granaínas;
deseando que
me lleve la marea,
y que me lleve contigo.

No te preocupes,
porque esta noche
yo también estoy sola
en este mundo atroz
que a cualquiera asusta.

¿Qué te pasa esta noche?
Estás sola y desamparada,
pero te comprendo, hermana.
Comprendo por qué lloras,
comprendo tu tristeza
y aunque parezca que estés plena
en realidad
estás sola.


Este poema fue inspirado en Granada durante el puente de mayo.

jueves, 22 de mayo de 2014

Estrellas

Mira, hasta esa botella
me mira con una mezcla
de desprecio y pena
cuando la vacío.

Y me pongo a escribir mil tonterías
que abarcan muchas cosas. 
¿Y qué sabré yo de eso,
si sigo siendo una niña?,
aunque me empeñe que no.

¿Por qué le grito a la luna
en esta noche abierta,
donde hasta las estrellas
me miran con indulgencia?
A pesar de que no las veo.

¿Por qué me miro en el espejo
y sólo veo una niña con piel de nieve y sonrojada
que sólo ve imperfecciones 
allá donde mire?

¿Por qué anhelo 
lo que nunca he tenido,
lo difícil, lo prohibido,
lo que me costará caro?

Pero yo quiero ahora
que la luna me oiga
gritar por las noches.

Que me ilumine a la cara,
mientras estoy extasiada,
yaciendo en la cama,
hasta el próximo día
a la misma hora.

Pero yo quiero ahora
que las estrellas me contemplen 
a mí, ardiendo;
y que no sea al revés.

Y sentir desde abajo
que mis labios arden,
como si besaran las estrellas,
pero sólo beso constelaciones
formadas en tu espalda.

Qué pena
que todo sea un sueño.
Y que no haya ni besos,
ni espaldas salpicadas por constelaciones,
ni yo ardiendo a la par
que las estrellas.

Sólo me arde el estómago
tras dar el último trago
a esa vacía botella
de absenta.