martes, 27 de mayo de 2014

Crímenes del alma.

No me parece nada fácil
adentrarse en el alma de alguien
y mucho menos profundizar
en el núcleo.

¿Pero no ves que mi alma
ha sido desvalijada
por un ladrón de 
guante blanco?

Ha sido arrasada,
desmantelada,
no quedan ni los cimientos
no queda apenas nada.

Vamos a escribir un crimen
donde mi alma desgarre a la tuya;
donde tu alma corrompe
a la mía, inocente.

Aunque sólo sea en apariencia,
pues soy culpable
de muchos delitos,
especialmente en querer
despojarte
hasta de tu aliento.

Pues sí, soy culpable.

Yo sólo quería jugar
a volvernos locos
entre unas sábanas
que atestigüen
que merezco 
cadena perpetua.

Sin pensar 
en el mañana;
ni en consecuencias.
Sólo en la resaca
de tus besos
al despertar.

Sin pensar
en las heridas
que todo esto
puede acarrear;
soy emocionalmente masoquista,
no lo puedo evitar.

Si merezco esta condena
sólo quiero que me esposen
a una cama
y cumplir cadena perpetua.

No sé por qué me haces
 perder siempre la cabeza,
como si esto fuese Francia
en plena Revolución.

Pero me quedan por cometer
peores crímenes;
y serás tú la víctima
y yo irrumpiré en tu alma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario