viernes, 8 de agosto de 2014

Nocturno {VIII/VIII} / I.

Y miraba tras la ventana,
anhelando el otoño,
oteando el cielo de verano,
desde una ciudad
que perdió la magia
hace mucho tiempo.

Olisqueando el ambiente,
sin hierba mojada,
sin el romper de las olas,
aire pastoso de ciudad.

Estúpido estupor del estío,
consigues drenar mis ganas;
y sólo me sumerjo 
en mares de tinta. 

Ya es noche cerrada
e inundada de silencio.
Y cómo echo de menos
romperlo a gritos. 

Que vengas a mis espaldas,
silencioso, cual sombra;
tapándome los ojos
con una sola mano.
Susurrándome al oído 
que esta noche
no íbamos a dejar 
una sola estrella por descubrir
y ni un sólo lunar por besar.

Y me limito a mirarlas,
y respectivamente a ti,
que no sé qué me deslumbra más,
si tus ojos o ellas,
que al parecer brillan por ti.

Pero hoy sólo quiero jugar
a que tú eres Debussy
y mi columna es un piano.
Que soy blanca, como la luna,
y sólo tú sabes captar
mi resplandor.





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