domingo, 21 de septiembre de 2014

Reflexiones (I).

Me siento
como si hubiesen leído
los secretos más recónditos
de mi mente
y hubiesen excavado
en la superficie
de mi alma.

Echo de menos la fría caricia del aire otoñal en mi rostro, casi tanto como tus manos. 
¿Qué digo?
Si sólo divago entre jaquecas y una rutina que no parece llegar. Aunque a su vez vivo inmersa en una rutina más tediosa que la propia. Como si una nube viviese sobre mi cabeza, inundándome de una lluvia que sólo yo soy capaz de ver, y que paradójicamente a su vez soy yo la creadora. Nosotros mismos formamos nuestra propia autodestrucción. 

Y lo cierto, que echo de menos todo eso.
La rutina, que ya llega. 
El frío, que prácticamente no le queda nada.
Y tus manos, que parece que nunca llegan.

Y la nube se disipa.
El sol brilla.
Y las yemas de tus dedos me acarician el pelo.

Ya llega.
Todo llega.

No hay comentarios:

Publicar un comentario