domingo, 26 de octubre de 2014

Poesía porque sí. Parte IV.


¿Sabes?
Hoy me he mirado al espejo
y no sabes lo triste que es
que tus brackets brillen
más que tus ojos.

Pero le he lanzado una sonrisa falsa
y a la vida también.
Y he seguido en las mismas.

Gafas de sol, pelo liso.
A sangre fría acompañándome en el tren
y veo más la tristeza reflejada en la ventana
que las líneas escritas por
Truman Capote.



Y no dejo de pensar,
qué puta manía.

Qué triste es esa chica
que me mira.
Y que mal asume
la realidad y sus consecuencias.

Qué triste es haber soñado contigo
y no haberlo cumplido:
Morderte la boca, gemirte en el cuello.
Gritarte al oído, besarte el pecho.

Más triste es lo que ocurre allá,
y aquí, putos egocéntricos,
no pensar más que en nuestros ombligos
como si fuésemos imprescindibles.

Pero aquí estamos,
tristes y jodidos;
para después estar
en la más pura aflicción 
a la más alta euforia.

Pero yo sigo en mis trece
y es domingo, 
aunque huela a martes.
Ya podría llover para darle
más drama a esta reina.

Pero es que no me olvido 
de lo triste que me siento
por los octubres sin su brisa,
y de las calles de Madrid
sin ti a mi lado.

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