domingo, 30 de noviembre de 2014

L'esprit de l'escalier (vía @Arzuken).

Te fallé (supongo), quiero decir: te enseñaron a pensar así.
He aquí mi victoria, aunque ambos huimos
y en su día me sentí vencido.
Tú.
Víctima de tus putas expectativas
criterios
opiniones
prejuicios
planes
cuentos
y utopías que no creías hasta que me tocó el premio por visitante nºX.
- me habría quedado, joder. Incluso a kilómetros de ti. Aunque siempre pensé que la distancia es la vía fácil.-
Esa lluvia de morteros,  cada disparo silbando
al son del peroperoperoperopero.
[Recargando]
¿Sabes?
No te pedía unas medidas de escándalo
- y las tenías-.
No buscaba una sonrisa demoledora
-y fue K.O. al primer round con ese diente torcido-.
Poco me habría importado sacarte dos cabezas
- y te reíste de Babel y Etementaki-.
Solo tu lengua resultó ser tan afilada como tu ingenio.
No vacié bolsillos, no quemé rueda
ni mis pies por la Fortaleza Roja
para hacer escala en tus lunares con la lengua
y desaparecer.
Pero primó la presión social, las prisas y el pedir la Luna
sin saber qué hacer con ella.
No hubo fuerza para sostener lo nuestro, descarriló.
Fuiste de cristal, princesa
y a mí siempre me gustó andar descalzo.

Quédate o vete (vía @LauraFireflies).

Siento como el viento agita cada mechón de mi melena pelirroja. Cada soplido crea una danza en la que los rayos más avispados del sol se hacen reflejar. Amanece. Y tú aun sigues revoloteando entre mis sábanas.
Quédate, no te muevas. Deja que disfrute unos segundos más de tu olor... Quédate o vete, pero hazlo ya, aunque te diga todo lo contrario. Temerosa te miro desde el marco de la ventana, el simple hecho de verte me hiere, pero me gusta saber que has sido mío.
La fría brisa matutina me corta el aliento, y son tus manos las que aparecen entre tinieblas para salvarme un día más. Me arrastras a tu cuerpo, me haces necesitarte.
El humo de mi té asciende, como lo haces tú cada noche desde lo hondo de mi cama buscando mis besos.
Quédate...
O vete...
O quédate...
Vete si quieres, las puertas están abiertas. Si tan solo estás de paso, vete, y no vuelvas; pero llévate de recuerdo el amargo sabor de mis labios. Mis gemidos ahogados. Mis lágrimas esporádicas. Mi risa contagiosa...
Quédate...
Quédate...
Quédate, si es para siempre no, porque es demasiado largo, pero quédate un momento, y mírame... busca en el fondo de estos tristes ojos verdes el por qué has de hacer eso. No te encadenes, porque las cadenas hieren, pero quédate. Disfruta. Déjame hacer que descubras mil y un lugares desconocidos. Déjame que te dedique mis textos. Déjame escuchar música selecta contigo... Quédate, y mírame pasado un tiempo, y pregúntate el por qué de aquella elección, y quiéreme. Descúbrete a ti mismo queriéndome sin querer queriendo. Observarme desde mi cama, ve como sorbo el té cada mañana, y observarte a ti embobado de ver mi silueta desnuda perdida en el horizonte de tu alma. Y vuelve a preguntarte el por qué me elegiste a mi, y vuelve a sorprenderte al darte cuenta de que no hay ninguna respuesta...Levántate y dirígete a mi, cántame, bésame, y quédate. Quédate recorriendo cada curva de mi cuerpo, mordiéndome las nalgas, besándome el alma. Quédate entre mis piernas, o al lado...
Vete...
O quédate...
Pero si haces esto último, no tengas miedo, que si alguno de los dos tiene que volar, volará. Quédate pero sin la garantía de un final feliz, de un para siempre, de besos dulces a cada momento, de noches de placer sin límites.

Quédate conmigo, o sin mi... pero aun no te levantes de la cama y deja que disfrute un poco más de tu olor, de tu compañía, que sé que si cruzas la puerta no volverás y se que si vuelves será al tiempo, y esta melena roja que ahora mismo se agita entre la fresca brisa no estará.

Si te vas, que sea por ti y si te quedas también...

Vete, o quédate, y si te quedas, no me ames, pero sí quiéreme.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Supernova

Deberíamos tener más en cuenta
que la distancia es muy relativa:
que al que te estás comiendo a besos
puede sentirse tan lejos como Júpiter,
y a quien tienes en el Ártico
con un poco de atención podrías escuchar
hasta cómo late su corazón,
y en cuántas revoluciones.
 
Y piensas sin dudar
que recorrerías a la velocidad de la luz
distancias infinitas
por escuchar una vez más
el sonido de su risa;
y fíjate, que el camino
se te haría poco.
 
 Viajaría por todo el mundo,
desde Seattle hasta Tokyo,
y me faltarían lugares
donde querer buscarte,
beberte, saciarme.
Aunque sea imposible 
lo primero y lo último.
 
Que los recorridos se quedan en nada,
 si la meta está en tu boca.
Que irías al centro de la tierra
sólo por esos labios.
 
Y hablando de trayectos,
creo que ni falta hace mencionar
que soy una adicta al que hacen tus labios,
que se deslizan,
que sonríen en mitad de un beso
allá donde se te antoja;
y yo te susurro
que vivan tus caprichos.
 
Pero yo ahora me quiero perder
en tus galaxias,
como si mis dedos fuesen cometas
en el oscuro manto,
surcando cada estrella,
quemándome los labios,
y hacer que te quemes tú,
pues yo ya estoy hecha
de cenizas.

Solo quiero
que me hagas estallar
como una supernova.
 
Y, chico,
quizá lo logres.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Tren corto.

Acariciaba su mano
como si rozase lo más frágil
que jamás había tocado,
como si se quebrase
con una leve brisa.

Sabía que era cierto,
que aunque a veces pareciese del más puro acero,
también era oxidable,
aunque sólo con las lágrimas que callaba,
 de las que la luna sabía
y era su única confidente.

Y mira que se había tirado noches
ebria de rabia, de desilusión
y de absenta
gritándola, agitando el puño,
gritando a esa nívea tumbona,
lo puta que era.

 Desvaríos aparte.

Esa noche soñó que corría
hacia su destino de una vez por todas.
Cuando despertó,
lo veía aún más lejano.

Porque no dejaba de poner trabas
Y  pies en polvorosa,
escapando, huyendo de algo
que jamás ha pasado,
que anhelas con toda tu alma que pase
y que te quedas con cara de idiota,
como cuando se te escapa un tren
en las narices.

Y tú eres mi tren.

 Y ves cómo se va.
Cómo se aleja.
Cómo tus lágrimas caen al suelo
de Atocha.
Sin que pasen advertidas.

Y te das cuenta
que eres tu misma
quien pone trabas a las cosas.
Quien no quema de una vez las excusas
-que ya me pesan-,
pero que ve cómo se quema el tiempo.
 Y cómo su mente susurra
 que se dé prisa,
que son las ocho de la mañana
y viene un tren corto.


miércoles, 5 de noviembre de 2014

"一日三秋"



Dime cómo es posible.
Cómo lo haces.
Cómo.

Que piense cosas tan tontas como
que quiera clavarte cada suspiro en los labios,
mientras me regodeo, esperando tu venganza.

Cosas tan tontas como
pintar con mis dedos en tu espalda,
-o donde pille, para qué engañarse-
crear una técnica pictórica nueva.

Que tú decidas la saña
o la dulzura con la que trato de plasmar.

Saberme de memoria
cada una de tus constelaciones salpicadas.
Perderme en esos mares
habiendo arrojado los mapas
y el timón por la borda.
 Lanzarme al mar.
Hundirme; y despertarme
rodeada por tus brazos.
Eso ya es difícil.

Lamernos las heridas,
y bebernos. 

Que me susurres
que soy una tormenta eléctrica
-malditos monos del ártico-,
mientras me tienes acorralada contra la pared.

Que quiera empezar una revolución desde mi cama.
Que estallen cruzadas entre estas cuatro paredes.
Perder la conciencia y rendirme en la batalla
si eres tú el contrincante.

Pero no creas que no
opondría resistencia,
aunque saltes mis murallas
y descubras lo que hay 
bajo el misterio.

Haces maravillas con esos ojos;
haces que prostituya los versos
y que te busque en cada letra.

Haces posible lo imposible;

sentirme tan ligera que podría danzar
sobre telarañas impregnadas de lluvia.

Ya nos sabemos eso de que
"a veces se siente un día
como tres otoños".

Me parece poco,
en comparación,
a lo que me faltas.

Haces que quiera que se pare el tiempo;
 que se                distancien 
las agujas del reloj;
y que se caigan.
Que de ti depende cuánto y cuándo se para el tiempo
y cómo se alarga la    e     s     p    e      r     a.





lunes, 3 de noviembre de 2014

Acción poética.

Dime tú
si su risa no te suena a oda
ni su sonrisa no merece ser cantada
a los cuatro vientos,
como antaño.

Leyendas que pasan
de boca en boca.
 
Y dime tú
si cuando se va marchando
y yo me acerco con ese gesto tímido;
me miras desde arriba,
no dejo de componer elegías
aunque sea con los ojos.

Mira, en poesía,
si es que esto se puede llamar así,
soy la primera en saltarme las normas,
en improvisar, no como en la vida.

 Que todo ahora se llama acción poética.
Cuatro palabras mal puestas
por las calles de Madrid
y ya mojáis bragas. 

Acción poética
es el gesto
de tu mano entre mi mano
de tus labios en mis labios
y de tus dientes en mi nuca
mientras me aprietas las caderas.
Y reacción poética
son mis manos arañándote 
esas galaxias en tu espalda.

A ver si ardo
de una puta vez
y me pierdo
en tus lunares,
que queman 
como estrellas.
 

domingo, 2 de noviembre de 2014

Necesitas (vía @Arzuken)

Necesitas a alguien
Que
A sabiendas de los riesgos
Te necesite
Que vea el destrozo
Y se siente a unir pedazos
Sin temor a romperse
Ni a compartir los suyos
Ya te has cansado
De tu sonrisa y su orgullo
De bañarte en lágrimas secas
De fachadas
Evasivas
Buscar en el pasado
De aferrarte a quien abrió heridas
Con tal de seguir sintiendo
Necesitas a alguien
Que no sepa hablar
De amor
Que no sepa escribir
Sobre la vida
Porque las mejores historias
No se cuentan
Se sienten
No sé tú
Me fío de Wilde
Me voy a sentar en la vía
Hasta que detenga tu tren
Y me monte(s)

De ti y del sexo en general... (vía @LauraFireflies)

De ti y del sexo en general...


Aún te recuerdo en ésta cama de dos por dos que ahora está vacía y solitaria, que solo sabe preguntarme por el tacto de tu piel. Aún te recuerdo mirándome escondida tras esa melena alborotada y cobriza que tanto me gustaba… (¿Sigues con ese color?)
Te recuerdo saliendo del baño con todo tipo de braguitas; y me pregunto si sigue dándote vergüenza el quedarte desnuda delante de dos ojos que solo pueden idolatrarte… 
Y recuerdo cada beso que te di, descendiendo mientras te desnudaba por completo, y me pregunto si me faltó algún centímetro por besar, aunque lo dudo… no hubiese cometido ese error jamás.
Recuerdo la picardía de tu mirada cuando a horcajadas te subías sobre mi y tomabas el mando; 
como descendías lentamente con tu lengua viperina hasta mi sexo y conseguías arquear mi espalda de puro placer;o tus gemidos en mis oídos, nuestro sudor fusionándose en uno, mis embestidas, tus idas, mis venidas, tu boca buscando a tientas la mía, mis mordiscos en tu cuello, las marcas en tus manos de agarrar con fuerza el cabecero, mis manos recorriendo tu cuerpo, tus uñas en mi espalda, nuestros orgasmos... 
Y después de tanto, te recuerdo dormida sobre mi pecho y se me encoge el alma, te recuerdo de mil posturas en mi cama soñando quizás con nosotros, mientras te acariciaba el pelo... y recuerdo abrir los ojos cada mañana y verte ahí, a mi lado; con una sonrisa para mi, a veces inocente, otras veces de picardía con ganas de volver a repetir la noche, recuerdo tu tez pálida y suave, tus pecas; tu rostro angelical, las ganas de besarte con ternura de no dejarte jamás... 

Te recuerdo a ti entera, porque jamás en la vida cosa tan preciosa se me había perdido entre sábanas, y de tanto perderte, me perdí yo, y ahora no me encuentro y lo peor de todo, no te encuentro. 



Quizás después de tanto, va a ser eso cierto de que
somos dos personas adecuadas en tiempos equivocados.