miércoles, 5 de noviembre de 2014

"一日三秋"



Dime cómo es posible.
Cómo lo haces.
Cómo.

Que piense cosas tan tontas como
que quiera clavarte cada suspiro en los labios,
mientras me regodeo, esperando tu venganza.

Cosas tan tontas como
pintar con mis dedos en tu espalda,
-o donde pille, para qué engañarse-
crear una técnica pictórica nueva.

Que tú decidas la saña
o la dulzura con la que trato de plasmar.

Saberme de memoria
cada una de tus constelaciones salpicadas.
Perderme en esos mares
habiendo arrojado los mapas
y el timón por la borda.
 Lanzarme al mar.
Hundirme; y despertarme
rodeada por tus brazos.
Eso ya es difícil.

Lamernos las heridas,
y bebernos. 

Que me susurres
que soy una tormenta eléctrica
-malditos monos del ártico-,
mientras me tienes acorralada contra la pared.

Que quiera empezar una revolución desde mi cama.
Que estallen cruzadas entre estas cuatro paredes.
Perder la conciencia y rendirme en la batalla
si eres tú el contrincante.

Pero no creas que no
opondría resistencia,
aunque saltes mis murallas
y descubras lo que hay 
bajo el misterio.

Haces maravillas con esos ojos;
haces que prostituya los versos
y que te busque en cada letra.

Haces posible lo imposible;

sentirme tan ligera que podría danzar
sobre telarañas impregnadas de lluvia.

Ya nos sabemos eso de que
"a veces se siente un día
como tres otoños".

Me parece poco,
en comparación,
a lo que me faltas.

Haces que quiera que se pare el tiempo;
 que se                distancien 
las agujas del reloj;
y que se caigan.
Que de ti depende cuánto y cuándo se para el tiempo
y cómo se alarga la    e     s     p    e      r     a.





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