martes, 17 de febrero de 2015

Mensaje de auxilio

Esta noche me apetece...

No sé. Nunca sé nada. Salvo que tengo a veces un evidente complejo de Jon Nieve, eso sí lo tengo claro. Nunca sé cuándo acertar. Nunca sé cuándo saltar al vacío. Nunca sé a veces cuándo parar; y mucho menos ponerle un punto final a ciertas cosas. Pero sé que esta noche me apetece gritar, y que mi voz se desvanezca en la oscuridad. 

No sabes lo que duele que tus lágrimas se confundan con la lluvia, ni lo mucho que me escoció romper ese billete de renfe, y mucho, muchísimo más, escupir en ese lugar donde me dejaste esa última vez, frente a ese paso de cebra. Donde rogaba con la mirada que no fueras a otro sitio que no estuviera entre mis brazos. Ojalá me rompas algún día una falda, aunque luego te las haga pagar. Ojalá seas la mejor de las venganzas. 

...tu presencia.

domingo, 15 de febrero de 2015

Desfragmentaciones

Le gemiré al vacío
hueco de una botella
de absenta, ojalá cosecha
del diecinueve. 

Porque ella se merece 
mis arrullos más
que toda la atención 
que te presté.

—y que sigo haciendo—,

¿algún día este compás binario
con una aceleración constante
tendrá sentido?

Si es así, 
quédate,
si no vete.

No me hagas pensarte ni perder el tiempo, 
que de eso ya he perdido mucho.

A este paso,
voy a acorralar a la timidez
y que le den por el culo,
a todo.

Chico, si alguna vez
has sentido una especie de aprecio
por mi persona, 
deja de hacerme perder el tiempo. 

Porque nadie me mandó leer la letra pequeña, 
y mucho menos esa voz rápida de los fármacos. 
Fuiste sedante y droga. 

Ambos somos quienes decidimos
que se pase el efecto;
soy una drogodependente
de tus ojos. 

Si vas a estar:
Quédate,
si no vete.