viernes, 17 de julio de 2015

A veces sueño cosas

A veces sueño cosas
mientras duermo;
aunque continuamente
estoy soñando despierta.

Unos medios justos,
valiente utopía niña;
eso no lo encuentras
en ninguna parte
por mucho que camines,
patees mil ciudades
y defiendas la verdad,
siempre vas a encontrar
un cuarto poder
amordazado por los
demás.

A veces sueño cosas
mientras duermo;
aunque continuamente
me siento cual sonámbulo.

En los veranos más extremos,
cuando necesito ese frío cortante,
donde necesito meter mis manos
en tu sudadera, y éstas buscar
hambrientas las tuyas, siempre
frías, siempre (tal vez) mías,
y donde hundo la cabeza
en tu pecho, susurrándote muy
lento, que a veces sueño cosas
y a veces no las sueño; que me
da profundo pánico tirarme al 
abismo que suponen tus ojos
negros, pero que estaría más
que dispuesta a cometer mil
locuras —y son pocas—, por
que mis labios sientan chispas
al recorrer tus lunares. 

Chico, Seurat se inspiró en ti.
—digo, antes de comerte
a besos—.

A veces pienso, y sueño, y sé
que me colgué de una estrella
que ojalá, ojalá, ojalá, ojalá,
tenga la fuerza suficiente
y que nunca se apague.

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