empáñame la espalda con tu aliento
y desliza tus dedos, tus labios, tu barba
descuidada de más de una semana, escribe
un mensaje en el viento: vive y jadea y ama;
te dejo cinco minutitos más para que
te recrees en el calor que mi cuerpo deja
sobre esas sábanas níveas, territorio escapista,
destinado a dejar volar la imaginación con tan
solo mirar fijamente esas negras pupilas
ríete en mi risa, que tus labios sientan las
caricias, suaves, como el tacto de una pluma;
tengo tu risa grabada en un LP, por si se me
olvida entre la calma y la tormenta, no despierte
de este sueño sin que tú estés presente.
quiero desayunar leche acompañada con tus lunares,
esparcidos por tu espalda; voy a hacerme una
mariposa en la nuca, para que vuele impulsada
por el sonido de tu risa; sé que a veces tanto agua,
te ahoga, pero a su vez, te hace libre.
quiero mirarte a los ojos y saber que vas a estar hoy,
mañana, —y quién sabe si pasado—, pero yo confío
en que sí, despertándome tanto como con tu cabeza
bajo las sábanas, o con una dulce caricia y una sonrisa
a eso de las siete de la mañana.
qué más da.
confío en ti.
y en el olor del café que me despierta esta mañana,
despertándome.
comienza la
cuenta atrás.