Un sorbo largo,
tinta, papel;
le hace falta azúcar,
tachones, correcciones.
Hoy el mar es dulce,
el sol se hiela,
el cielo se agrieta,
y llueve fuego;
quizá sea un sueño,
quién sabe,
o más bien una pesadilla.
Pero sólo tengo claro,
que no me queda café,
y me ha sabido amargo.
Que aún me queda
mucha tarde
y mucha poesía por delante.
Es que tengo la misma sensación,
al mirar al cielo,
y el sol se sumerge en el horizonte;
la misma que
cuando tus manos se deslizan
de mis manos,
las acaricias,
justo antes de despedirnos.
Por eso,
la ausencia me arropa
con un manto frío,
y la timidez me arrastra;
porque soy Ícaro,
no sé jugármela,
mis alas no arden
y temo caerme
más que nada en el mundo.
¿Y esto es vida?
Sí. No.
No.
Quién sabe.
No me queda café.
Definitivamente, no,
no es vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario