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domingo, 30 de noviembre de 2014

Quédate o vete (vía @LauraFireflies).

Siento como el viento agita cada mechón de mi melena pelirroja. Cada soplido crea una danza en la que los rayos más avispados del sol se hacen reflejar. Amanece. Y tú aun sigues revoloteando entre mis sábanas.
Quédate, no te muevas. Deja que disfrute unos segundos más de tu olor... Quédate o vete, pero hazlo ya, aunque te diga todo lo contrario. Temerosa te miro desde el marco de la ventana, el simple hecho de verte me hiere, pero me gusta saber que has sido mío.
La fría brisa matutina me corta el aliento, y son tus manos las que aparecen entre tinieblas para salvarme un día más. Me arrastras a tu cuerpo, me haces necesitarte.
El humo de mi té asciende, como lo haces tú cada noche desde lo hondo de mi cama buscando mis besos.
Quédate...
O vete...
O quédate...
Vete si quieres, las puertas están abiertas. Si tan solo estás de paso, vete, y no vuelvas; pero llévate de recuerdo el amargo sabor de mis labios. Mis gemidos ahogados. Mis lágrimas esporádicas. Mi risa contagiosa...
Quédate...
Quédate...
Quédate, si es para siempre no, porque es demasiado largo, pero quédate un momento, y mírame... busca en el fondo de estos tristes ojos verdes el por qué has de hacer eso. No te encadenes, porque las cadenas hieren, pero quédate. Disfruta. Déjame hacer que descubras mil y un lugares desconocidos. Déjame que te dedique mis textos. Déjame escuchar música selecta contigo... Quédate, y mírame pasado un tiempo, y pregúntate el por qué de aquella elección, y quiéreme. Descúbrete a ti mismo queriéndome sin querer queriendo. Observarme desde mi cama, ve como sorbo el té cada mañana, y observarte a ti embobado de ver mi silueta desnuda perdida en el horizonte de tu alma. Y vuelve a preguntarte el por qué me elegiste a mi, y vuelve a sorprenderte al darte cuenta de que no hay ninguna respuesta...Levántate y dirígete a mi, cántame, bésame, y quédate. Quédate recorriendo cada curva de mi cuerpo, mordiéndome las nalgas, besándome el alma. Quédate entre mis piernas, o al lado...
Vete...
O quédate...
Pero si haces esto último, no tengas miedo, que si alguno de los dos tiene que volar, volará. Quédate pero sin la garantía de un final feliz, de un para siempre, de besos dulces a cada momento, de noches de placer sin límites.

Quédate conmigo, o sin mi... pero aun no te levantes de la cama y deja que disfrute un poco más de tu olor, de tu compañía, que sé que si cruzas la puerta no volverás y se que si vuelves será al tiempo, y esta melena roja que ahora mismo se agita entre la fresca brisa no estará.

Si te vas, que sea por ti y si te quedas también...

Vete, o quédate, y si te quedas, no me ames, pero sí quiéreme.

domingo, 2 de noviembre de 2014

De ti y del sexo en general... (vía @LauraFireflies)

De ti y del sexo en general...


Aún te recuerdo en ésta cama de dos por dos que ahora está vacía y solitaria, que solo sabe preguntarme por el tacto de tu piel. Aún te recuerdo mirándome escondida tras esa melena alborotada y cobriza que tanto me gustaba… (¿Sigues con ese color?)
Te recuerdo saliendo del baño con todo tipo de braguitas; y me pregunto si sigue dándote vergüenza el quedarte desnuda delante de dos ojos que solo pueden idolatrarte… 
Y recuerdo cada beso que te di, descendiendo mientras te desnudaba por completo, y me pregunto si me faltó algún centímetro por besar, aunque lo dudo… no hubiese cometido ese error jamás.
Recuerdo la picardía de tu mirada cuando a horcajadas te subías sobre mi y tomabas el mando; 
como descendías lentamente con tu lengua viperina hasta mi sexo y conseguías arquear mi espalda de puro placer;o tus gemidos en mis oídos, nuestro sudor fusionándose en uno, mis embestidas, tus idas, mis venidas, tu boca buscando a tientas la mía, mis mordiscos en tu cuello, las marcas en tus manos de agarrar con fuerza el cabecero, mis manos recorriendo tu cuerpo, tus uñas en mi espalda, nuestros orgasmos... 
Y después de tanto, te recuerdo dormida sobre mi pecho y se me encoge el alma, te recuerdo de mil posturas en mi cama soñando quizás con nosotros, mientras te acariciaba el pelo... y recuerdo abrir los ojos cada mañana y verte ahí, a mi lado; con una sonrisa para mi, a veces inocente, otras veces de picardía con ganas de volver a repetir la noche, recuerdo tu tez pálida y suave, tus pecas; tu rostro angelical, las ganas de besarte con ternura de no dejarte jamás... 

Te recuerdo a ti entera, porque jamás en la vida cosa tan preciosa se me había perdido entre sábanas, y de tanto perderte, me perdí yo, y ahora no me encuentro y lo peor de todo, no te encuentro. 



Quizás después de tanto, va a ser eso cierto de que
somos dos personas adecuadas en tiempos equivocados.