¿Sabes?
Hoy me he mirado al espejo
y no sabes lo triste que es
que tus brackets brillen
más que tus ojos.
Pero le he lanzado una sonrisa falsa
y a la vida también.
Y he seguido en las mismas.
Gafas de sol, pelo liso.
A sangre fría acompañándome en el tren
y veo más la tristeza reflejada en la ventana
que las líneas escritas por
Truman Capote.
Y no dejo de pensar,
qué puta manía.
Qué triste es esa chica
que me mira.
Y que mal asume
Y que mal asume
la realidad y sus consecuencias.
Qué triste es haber soñado contigo
y no haberlo cumplido:
Morderte la boca, gemirte en el cuello.
Gritarte al oído, besarte el pecho.
Más triste es lo que ocurre allá,
y aquí, putos egocéntricos,
no pensar más que en nuestros ombligos
como si fuésemos imprescindibles.
Pero aquí estamos,
tristes y jodidos;
para después estar
en la más pura aflicción
a la más alta euforia.
Pero yo sigo en mis trece
y es domingo,
aunque huela a martes.
Ya podría llover para darle
más drama a esta reina.
Pero es que no me olvido
de lo triste que me siento
por los octubres sin su brisa,
y de las calles de Madrid
sin ti a mi lado.
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