Creo que por una ocasión
voy a ser sincera
conmigo misma
para hacerme un favor
de una vez por todas.
Voy a dejarme de apuestas,
de tirar monedas al aire;
a poner las cartas sobre la mesa
y a madurar de una puta vez.
He confesado al silencio,
a la noche y a la absenta,
la vulnerabilidad de mi alma
con tan solo una de tus caricias.
Lo desarmada que me siento
con tus miradas, con tus susurros,
y lo idiota que he sido
haciendo trayectos infinitos
para borrarme el recuerdo
de tu ausencia.
De lo que sólo me ha servido
para acrecentar ese vacío
y las ganas de tenerte.
Nunca voy a ser más sincera
si no es a través de una poesía;
mírame, estoy desnudando mi alma,
tan sólo con el título.
Porque yo no te busqué
y apareciste de la nada,
aquel día de invierno
y en tan sólo cinco segundos
me cambiaste por completo.
Y más tarde comprendí todo,
me quité la venda,
me lavé la cara,
y me percaté
de que solo soy una marioneta
en manos del curioso destino,
y que tú eres mi serendipia;
porque no te buscaba,
simplemente te encontré,
una tarde tonta,
y aquí sigo,
suspirando
para quitarme el polvo
y esta puta ausencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario